Género
Especie
NEC. HÍDRICAS
ÉPOCA FLORACIÓN
Resistencia al frío
NEC. INSOLACIÓN
Color Floración
TENDENCIA PH

Plantas para jardines sin riego I. Agrupaciones de arbustivas y subarbustivas.
Mònica Casanovas (bióloga) & Joan Parera (ingeniero técnico agrícola) - info@carex.cat / Artículo publicado en Plantflor Nº 133.


A lo largo de los próximos números iremos viendo las posibilidades de la jardinería de bajo mantenimiento con ejemplos de especies adecuadas para distintos usos.
Intentaremos clasificarlas en plantas aptas para hacer agrupaciones de arbustivas o subarbustivas; para medianas, borduras y setos; para tapizar o cubrir el suelo. Finalmente hablaremos de dos grupos elegidos no tanto des del punto de vista de su utilidad (aunque por supuesto hablaremos también de ello), si no por su morfología y estrategia biológica: las gramíneas y las especies bulbosas. Las gramíneas hace tiempo que han alcanzado un papel importante en nuestra jardinería y veremos las posibilidades de este grupo dentro de las especies autóctonas de la Península Ibérica y Baleares. Las especies bulbosas más utilizadas en nuestra jardinería son las perennes, pero a menudo olvidamos la posibilidad de plantar sencillamente bulbos, la parte aérea de los cuales desaparece durante una parte del año. Intentaremos descubrir, también con ejemplos, el potencial para jardinería mediterránea de las plantas con esta estrategia biológica.


De todos modos, hay que tener en cuenta que todas las clasificaciones son difíciles y que ésta puede resultar un tanto artificiosa. Tanto más cuando unos grupos están basados en un criterio de utilidad y otros de morfología.


Arbustivas y subarbustivas.
En este grupo nos abstendremos de hablar de las especies que trataremos más adelante dentro de las aptas para medianas, borduras y setos, aunque muchas de ellas son, por supuesto, útiles también para macizos de arbustivas.


Presentaremos algunas plantas leguminosas (Genista sp., Anthyllis barba-jovis, Dorycnium pentaphyllum, Colutea arborescens), labiadas (Rosmarinus officinalis, Thymus vulgaris, Lavanda sp., Phlomis sp., Salvia sp., Pervoskia atriplicifolia, Agastache rupestris), cistáceas (Cistus sp.), compuestas (Helichrysum sp., Artemisia arborescens) y otras de familias menos presentes en nuestra lista: Dicliptera suberecta (acantáceas), Arbutus andrachne (ericáceas), Euphorbia characias (euphorbiáceas) o Hypericum balearicum (gutíferas).


Las leguminosas son una familia muy representada en los jardines. El género Genista, por ejemplo, tiene especies de gran valor ornamental. Genista monspessulana, Genista linifolia o Genista florida son especies de floración amarilla y primaveral, aunque G. monspessulana empieza ya a finales de invierno y G. florida alarga la floración hasta verano. Las tres son muy tolerantes a la sequía. De forma natural viven en terrenos silíceos, pero también toleran suelos calizos. Genista cinerea ssp. valentina, un endemismo del sureste de la Península Ibérica, también alarga la floración hasta verano. Pierde las hojas muy prematuramente, con lo que la función fotosintética pasa a los tallos, que se mantienen verdes como en Spartium junceum. Genista umbellata es una bonita genista del sureste de la Península y del norte de África, que de forma natural adopta un porte esférico, acentuado por las inflorescencias terminales en forma de estrella. Otra leguminosa de color amarillo es Colutea arborescens, aunque la originalidad de ésta radica en su fruto: una legumbre grande e hinchada, de paredes membranosas y casi translúcidas; las semillas se desprenden pronto de la placenta y quedan libres dentro del fruto, haciendo ruido cuando la planta se mueve por el viento. Anthyllis barba-jovis es un arbusto de floración blanca que se extiende por el Mediterráneo occidental. En la Península Ibérica se encuentra en localidades puntuales del noreste y del sur. Vive en terrenos rocosos del litoral y, por lo tanto, es útil para zonas expuestas a la brisa salobre marina. Dorycnium pentaphyllum es otro arbusto de floración blanca, más utilizado hasta el momento en el campo de la restauración ambiental, pero del que se está descubriendo su potencial para jardinería. Su porte redondeado, el color grisáceo de las hojas y sus flores pequeñas pero abundantes, lo hacen interesante para composiciones de arbustivas.


Dentro de la familia de las labiadas se encuentran la mayoría de las plantas que en jardinería se suelen clasificar como aromáticas, aunque también se agrupan bajo este nombre algunas especies de otras familias, como por ejemplo Helichrysum italicum o Santolina chamaecyparissus.. El romero, el tomillo, el espliego, la salvia,…son plantas de todos sobradamente conocidas. Se las relaciona en seguida con la jardinería mediterránea, aunque a menudo son especies de difícil establecimiento. Requieren terrenos muy bien drenados y el mínimo exceso de agua en verano puede perjudicarles. En este sentido, los viveristas están trabajando para encontrar especies o cultivares no tan sensibles a estas condiciones. Salvia microphylla, Salvia fruticosa, Lavandula x intermedia, cultivares de Rosmarinus officinalis (‘Manacor’ o ‘Capdepera’, por ejemplo) son algunas de las posibilidades que existen en el mercado.


Del mismo modo, este problema, que también se presenta en especies del género Cistus, se está resolviendo con híbridos naturales (en la naturaleza existen en aquellas zonas donde coinciden las áreas de distribución de las especies parentales). Estas jaras tienen la ventaja de la vigorosidad resultante de los cruces entre especies. Además, la floración es más larga por la ausencia de semillas debido a la esterilidad de los híbridos. Cistus x pulverulentus (C. albidus x C. crispus) tiene flores de color rosa y, aunque las hojas tienen un color verde más intenso que C. albidus, puede ser un buen sustituto de éste. Otra alternativa es Cistus x skanbergii (C. monspeliensis x C. parviflorus), de hojas grisáceas pero más pequeñas que en las jaras anteriores y de flor asalmonada. Cistus x florentinus (C. monspeliensis x C. salviifolius) es un caso curioso de jara que adquiere el color verde oscuro de las hojas y el blanco de las flores de sus progenitores, pero que en cambio adopta un porte postrado.


Volviendo a las labiadas, un grupo interesante es el género Phlomis. Se caracterizan por las inflorescencias formadas por verticilos de flores (amarillas o rosadas según las especies) y por las hojas más o menos aterciopeladas, generalmente de tonos grisáceos o verde pálidos. En primavera destacan por su floración y en invierno aportan colores y texturas interesantes al jardín, cuando las plantas en flor no abundan. Phlomis viscosa tiene flores amarillas y hojas de un tono verde más intenso que el resto de Phlomis. También de floración amarilla es Phlomis lycia (en el que también coge un tono amarillento la pilosidad de las hojas y el tallo) y Phlomis lanata (de porte y tamaño de hojas y flores más reducidos). Phlomis italica, Phlomis purpurea y Phlomis x ‘Marina’ (híbrido entre los dos anteriores) son autóctonas de la Península y/o Baleares, de flores rosadas.


Siguiendo con esta familia, merece la pena mencionar dos especies de floración estival (estación en la que esto no suele darse muy a menudo entre las especies de nuestra flora): Perovskia atriplicifolia y Agastache rupestris. Perovskia atriplicifolia florece abundantemente en color violeta. En invierno pierde las hojas, pero permanecen los tallos de color gris pálido, también muy ornamentales. Agastache rupestris pierde las hojas, de color grisáceo, sólo en zonas de invierno muy frío. En verano produce flores de color naranja pálido.


Otros dos casos interesantes de floración estival son Dicliptera suberecta (acantáceas) y Helicrhysum italicum (compuestas). Dicliptera suberecta destaca allá donde se planta no sólo por florecer cuando no hay demasiado color en el jardín, sino por hacerlo de forma muy abundante y en color rojo intenso. Sus hojas grises y aterciopeladas se pierden también en zonas con inverno riguroso. Helicrhysum italicum es una mata autóctona de la Península Ibérica, de hojas grises lanceoladas y flores amarillas con una textura curiosa semejante a la de las flores secas.


Como el caso de las especies anteriores, que además de la floración estival se caracterizan por la tonalidad gris de las hojas, merece una atención especial Artemisia arborescens. La tonalidad de las hojas y la forma dividida de éstas en segmentos largos, es la característica ornamental más interesante de esta artemisia (además del porte) puesto que la floración es muy discreta.


Finalmente, nos gustaría hablar de tres especies curiosas y todavía no muy utilizadas en nuestros jardines: Arbutus andrachne, Euphorbia characias e Hypericum balearicum. Arbutus andrachne es un arbusto originario del Mediterráneo oriental, que puede alcanzar las dimensiones de un arbolillo. Cultivado con esta finalidad arbórea es muy interesante, puesto que uno de sus rasgos ornamentales más destacados es la corteza. De color rojizo, se exfolia en láminas finas y anchas y deja al descubierto la corteza nueva, suave y brillante. Aunque de forma natural se encuentra en terrenos silíceos, tolera mejor los calizos que el madroño (Arbutus unedo).


Euphorbia characias es una lechetrezna de nuestra flora que, igual que el resto de especies de este género, nunca ha tenido un papel excesivamente relevante en nuestros jardines. De todos modos, últimamente se le está dando mayor relevancia. Posee brácteas grandes de un color verde amarillento, que aportan luz y color al jardín hacia finales de invierno y principios de primavera, cuando la mayoría de las floraciones no han empezado aún.


Terminamos esta selección de arbustos y matas para jardinería de bajo mantenimiento con un endemismo de la flora de las Islas Baleares: Hypericum balearicum. Alcanza un metro de altura como máximo y es interesante tanto por sus flores amarillas como por sus hojas que, aunque pequeñas, son ornamentales por el color verde brillante intenso y el margen ondulado muy característico. Vive en matorrales, roquedos y terrenos cársticos, principalmente en los lugares más bajos y frescos, entre 5-1500 m s.n.m. En jardinería también se desarrolla bien en terrenos silíceos, aunque siempre con buen drenaje.

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